Una vez más Inn (A solas con un libro) y Andre (Basado en G&L) nos hemos adentrado en la saga Dollanganger dispuestas a finalizar esta saga. Con este sería el cuarto y sólo nos faltaría el quinto. ;)
Datos:
Editorial: DEBOLSILLO
Páginas: 480
Sinopsis:
Cathy y Chris, atrapados por una maldición que incluso amenaza la vida de sus hijos, viven con el temible espectro de Foxworth Hall a sus espaldas, prisioneros de un pasado inconfesable del que no pueden escapar. Sin embargo, al final de la pesadilla se vislumbra una luz de esperanza...
Citas relevantes:
- Siempre existe una trampa en cada ganga ofrecida.
- ¿Por qué habría creado Dios a los hombres y las mujeres como lo hizo si no hubiese pretendido que se uniesen? Él lo proyectó así. Nosotros nos procreamos por medio del amor.
- El orgullo desaparece antes de la destrucción.
Contiene Spoilers de las entregas anteriores.
Opinión personal:
Cathy y compañía regresan en esta cuarta parte de la saga Dollanganger; en esta ocasión la historia comienza varios años después de que termina Si Hubiera Espinas, ahora podemos encontrar a Jory, Bart y Cindy con una edad aproximada a los 20 años y a Cathy y Chris cerca de los 50.
Esta entrega mejoró. Cathy regresa como narradora y se siente como la Cathy que conocimos en Flores en el Ático y algunas de las personalidades de los personajes siguen presentes. ¿Cuál es el problema con este título? El desarrollo de la trama.
Resulta que durante la primera parte del libro, es enteramente disfrutable porque comenzamos a ver los problemas que se generan y a conocer las personalidades desarrolladas de los hijos de Cathy: la herencia, la construcción de Foxworth Hall, la relación de hermanos, las parejas sentimentales, la servidumbre, el pasado relacionado con el presente, entre otros asuntos que se tratan. Conforme va avanzando la historia, este tipo de problemáticas van decayendo a una monotonía que incluso se ve reflejada en los diálogos hasta el punto que podemos adivinar qué va hacer lo siguiente que dirán.
En ocasiones ya me podía mentalizar los diálogos de cada quien antes de abrir el libro y que bien podría resumir (sin spoilear) de la siguiente forma:
Bart: Dinero, herencia. ¡Todos hacen pecados menos yo! Y por cierto, ¡te odio Jory!
Jory: ¡Ay, pobrecito de mi! ¡Cómo sufro! ¡Mi esposa! ¡Quiero a mi esposa aquí! ¿Pero saben qué? Mejor no, que se vaya.
Melodie: Sufro mucho. Aunque no haga nada, sufro mucho. Sólo quiero ser consentida.
Cindy: ¿Te molesta? De acuerdo, ¡me desnudaré!
Joel: ¡Malditos! ¡Se quemarán en el infierno! ¡Dios es cruel!
Joel: ¡Malditos! ¡Se quemarán en el infierno! ¡Dios es cruel!
Cathy: Somos una familia feliz. No importa lo que vea, somos felices.
Chris: A ver, ¿de qué me perdí?
Como podrán ver, a partir de la segunda parte llegué a punto en que no me tomaba con seriedad la historia y sólo me estaba riendo, parecía estar viendo una novela televisada. ¡Mucho drama! Aunque eso sí, continué encontrando frases citables y algunas enseñanzas más marcadas sobre la religión, la familia y la sexualidad que se acercan a la crítica.
Ahora, vamos, llámame pecadora como hizo Bart, Grita y vocea y que iré al infierno, pero no te creo a ti como tampoco le creo a él. Si fuese como vosotros decís, el 99 por ciento de la población mundial sería pecadora, ¡incluyéndote a ti y tu hermano!
Y lo peor de todo: el desenlace. No fue un final que sorprendiera ni que quedará impregnada en tu memoria. Estoy segura que al cabo de un rato estaré acordándome de la saga y diré: ¿y cómo era que terminaba el cuarto libro?
Fue un un libro mucho mejor que los dos anteriores, pero sigue sin superar Flores en el Ático.
¿Qué les pareció a ustedes?




















